
Uno de los juegos más prometedores de los últimos tiempos es, sin duda, Darksiders…. Hemos esperado su anuncio en 2007, y tras salir varias versiones betas. Sale el 5 de Enero del 2010 para plataformas de XBOX-360 y PS3….La primera aventura de Guerra, el Cuarto Jinete del Apocalipsis, es una poderosa epopeya de acción y aventuras que no dejará indiferente a nadie; donde su genero es de: Acción, Shooter, Aventura…
El Pacto se ha Roto –La Historia-
Como a estas alturas ya podras imaginar de que trata, el protagonista de Darksiders no podría ser más atípico, se trata de Guerra, uno de los cuatro jinetes del apocalipsis. El comienzo del videojuego puede parecer algo confuso, sin embargo en cuestión de minutos estaremos al tanto de todo lo que está sucediendo.
Guerra descubrirá poco a poco la complicada trama de traiciones de la que ha sido objeto; así pues comenzaremos nuestra aventura en el presente, en un planeta tierra azotado por la llegada de un castigo que cae de los cielos. Lo que en un principio parece una terrorífica lluvia de meteoritos, rápidamente se torna peor cuando estas masas incandescentes resultan ser monstruos demoníacos.
Por motivos que no describiremos la civilización queda arrasada, y Guerra, nuestro personaje, tras unos primeros minutos de lucha contra todo y contra todos es finalmente sometido y se nos explicará que el Pacto entre Los Hijos de los Hombres, los Señores del Cielo y la Escoria del Infierno se ha quebrado por la ruptura del mítico Séptimo Sello. ¿Qué significa esto? Lo iremos conociendo con el transcurso del juego; pero el resultado directo es un forzoso sueño de un siglo para nuestro protagonista, que hace que cuando despierte se encuentre a la civilización desaparecida y al mundo poco menos que reducido a cenizas. Ahí será cuando comience nuestra verdadera aventura, en un entorno que en su concepto que puede parecer increíblemente siniestro.

Sed de Sangre –El Combate-
Así pues Darksiders ofrece en términos jugables exactamente lo que esperábamos de él, El combate puede parecer algo simple en primera instancia, pero como en la mayoría de videojuegos que incluyen progresión del personaje, va mejorando poco a poco hasta convertirse en pocas horas de juego en un abanico de recursos lo suficientemente variado como para saciar las ansias combativas de cualquier aficionado al género.
Así pues a los controles clásicos como el del salto o el golpeo se unen también el manejo con el stick derecho de la cámara, que no cuenta con perspectiva fija, de modo que podemos situarla a nuestro gusto. Por lo demás todo gira en torno a lo aparentemente predecible, sólo en la superficie. El botón de cubrirse se alterna con el del desplazamiento
brusco hacia delante para tratar de dejar inconscientes a los oponentes o esquivar sus golpeos, y el otro botón superior del pad se emplea a modo de cómodo menú radial para acceder a los poderes especiales.

Es en el combate precisamente donde Darksiders parece compartir más elementos con una de sus principales referencias, God of War. Los dos tienen en común el género del Hack and Slash donde, para ser honestos, poco se puede inventar a estas alturas; y los dos comparten también una fluidez tremenda a la hora de resolver los diferentes combates. Guerra no es un bailarín de la muerte como puede parecer a menudo Kratos, sin embargo su amplitud de
registros y la velocidad y naturalidad de sus movimientos los emparejan de alguna forma.
El videojuego funciona en base a misiones y recompensas. Conoceremos a personajes por el camino que nos propondrán diferentes objetivos, y nos proporcionarán premios por cumplirlos. Sin embargo el mayor motivo jugable en términos de progresión es la recolección de almas, elementos etéreos que dejan volar los enemigos que ajusticiamos y que Guerra recogerá automáticamente. Las almas se dividen en tres formas: Moneda, Salud e Ira y dependerán en cuantía y calidad del tipo de acciones que llevemos a cabo para matar a los enemigos y de la clase de éstos. Las armas ganan experiencia según las vamos usando, de modo que podemos engarzarles mejoras con su empleo.

La variedad y el procedimiento de su progreso son agradables, y despiertan el interés del jugador por seguir su avance. Por otra parte el demonio Vulgrim cambiará las almas que cosechemos por diferentes mejoras. Aquí tendremos oportunidad de personalizar nuestro estilo de combate, adquiriendo características especiales que fomenten la calidad y efectividad del tipo de ataques que más empleemos, puesto que resultará imposible el maximizar todas las características.
Los escenarios son tremendamente variados, y de las ciudades derruidas del comienzo del videojuego pasaremos a otros mucho menos genéricos en pocas horas, enriqueciéndose el conjunto de forma notable.
Los personajes, sin embargo, son el elemento donde más brillantemente y con mayor personalidad se muestra Darksiders. Todos los diseños son ejemplares, y a pesar de que el casting está repleto de enemigos demoníacos y muertos vivientes, éstos nunca dan la sensación de ser derivativos o repetitivos.

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